lunes, 20 de julio de 2009

Sospechaba del cartero


Todo empezó en la panera, que se cerraba a las 12 de la noche, con un nombre muy feo que a ninguno nos gustaba. Nunca hemos hecho un pacto, ni juramentos de sangre, ni estatutos, pero hay cosas que siempre hemos respetado: que si hay que ir a buscar a Albert a su casa es obligatorio saltar encima de él para despertarle, que en casa de Enrique solo se puede jugar al escondite, que cuando suena la canción “Son Mis Amigos” de Amaral nos agarramos todos y saltamos (queda un poco gay pero así lo hacemos), que el encargado de la instalación eléctrica siempre será el Lula, que cuando Jaime proteste le diremos “jodeer Jaime”…


Creía que había otra norma no escrita, y es que nunca nos hemos hecho putadas gordas entre nosotros. Sí es verdad que Eliam le rompió la antena a Jaime, que David se la jugó a un amigo brasileño del Killo, pero o no fueron putadas intencionadas o los daños a terceros no cuentan. Por eso hoy estoy decepcionado, no por un buzón sino porque lo primero que dije fue: “Un mono rojo de fijo que no ha sido”.

1 comentario:

  1. A ti te arrancaba yo la cabeza y la ponia en el lugar del buzon para q recogieras cartas con la boca.
    Por cierto, no personaliceis el fronton de Gomecello, hacerlo en San Morales mejor.

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