
Propicios días.
Después de infinitas calumnias e insensateces escritas y dichas anteriormente en el blog y en diversos sitios, yo, killo, me dispongo a contar mi versión del Saturday Night.
Todo comenzó en nuestra humilde aldea, en la que nos encontrábamos felizmente viendo a Toni recoger chorizos, y al canuto casi todos los premios del sorteo de la cena de barrios. A eso de las doce por fin decidimos ir a Salamanca entre diversas disputas (jooooder Jaime).
Mientras nos cambiábamos nuestro miembro mas distinguido, Lula, se dedicaba a golpear lunas a diestro y siestro, lo que propició que tardáramos mas de la cuenta en salir de guateque!
Al llegar a Salamanca, tras un gran rodeo por Santa Marta para echar gasolina y hacer un poco de turismo rural, aparcamos a la vez en los juzgados (¿que cómo fue posible que los dos coches llegaran a la vez? ya lo comentaremos otro día).
La noche comenzó un poco suave, ya que nada mas entrar en la Imprenta ya estábamos bebiéndonos 1 litro de agua de valencia.
Fue aumentando gradualmente en el Charro Rock con numerosos chupitos fuertes y mas fuertes (puto lula).
Finalmente, ni una, ni dos, ni tres, sino cinco guindas que cayeron en el Bolero, junto con Toni y algun expontáneo mas.
A partir de aquí ya comienza mi versión".
Lo mío fue salir del Bolero cantando po po po pó, y empezar a conocer gente extraña que paradójicamente(gracias Eli por buscar la palabra en google) hablaba en idiomas extraños, como el inglés o el catalán, desconocidos en un primer momento para mí, pero que poco a poco fuí utilizándolos como si de un mechero de lula se tratara, hasta acabar preguntando una y otra vez, ¿where is the Kandavia, man?
Esto último se debió a que, nuestro gran miembro Eliam, decidió irse de fiesta SOLO con albert y con dos seres posiblemente de las cuevas de Moria... ya que como dicen en la aldea, tiran mas dos....ya sabéis como sigue.
Total, que me encontré entrando en el Kandavia con Fofi en busca de estos dos prendas. Al entrar, solo recuerdo que un grupo de chinos me agarraban malamente y se subían a una tarima, con el erróneo pensamiento de que iba a ponerme a bailar o algo parecido, por lo que nada mas subir....bajé de un salto, y me fui del local.
Al encontrarme fuera solo y desamparado, dije, pues me voy al pueblo...pobre de mi (según la sabiduría popular de mi aldea se tarda entre 3 y 4 horas en llegar andando desde salamanca).
Y aquí llega el momento estelar de la noche. Tras un lapsus de 40 minutos, me encontré por las inmedaciones de la casa de Toni, y observé que la carretera cada vez era mas estrecha y que el arcén desaparecía. Entonces, un gracioso decidió darme las largas, por lo que yo, con la hablididad que las guindas me podían dar, me dejé caer( REPITO, ME DEJÉ CAER, ME DEJÉ, ME DEJÉ....) a un suave y precioso prado que había.
El resto, preguntárselo a eliam, mi versión acaba aquí al igual que mi lucidez.
Una gaviota es una gaviota.



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killo wapo!!
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